27 marzo 2017

La quiero a ella


Te voy a contar cuento sobre una mujer; un relato, para ser más preciso. Es sobre una mujer y un hombre indeciso. Es sobre un amor bastante sentido, pero de un solo sentido.
Te voy a contar un poco de cómo viene, y juntos vamos a ir desgranándolo.
Esto habrá empezado en una primaria, un cuarto grado cuando una chiquita preciosa, morocha tipo blancanieves, la cambian de escuela y encandila a todos los varoncitos del grado, y a uno más que al resto. 
Imaginate que sos el pibe que está más encandilado que los demás, la chica es pura simpatía y tiene la izquierda de un boxeador cuando se molesta, aunque sea con muchas palabras lindas. Y vos como señorito bien educado te bancaste varios ojos negros. Así se conocieron, y no se llevaron mal (mientras no le dijeras “te quiero”). Hasta llegaron a estudiar juntos y pasarla bien.
Luego llegan los tiempos adolescentes, ella está en otra escuela, vos ahora te peleás con las matemáticas y el álgebra. La empezás a mirar de lejos y la ves cambiar en pocos años, cada vez más linda. Le pudiste decir varias veces “te quiero” y de diversar formas, cada vez menos inocentes.  Y ella se ríe, baila alrededor tuyo, mientras que aprende que con su belleza, puede enloquecer a un montón de hombres.  Y, poco a poco, consigue una lista cada más larga de admiradores, en la que no estás en el primer puesto. Pero no importa, son viejos conocidos...
Mudanzas, viajes, la dejaste de ver, fuiste con tu familia a otra ciudad, conociste a otras chicas (ninguna como ella) y vinieron tus primeros noviazgos y relaciones, generalmente con las que te dan bola, muy seductor no sos.
Llega esa etapa en que los sentimientos van dejando de ser simples, blancos o negros, y se van emborronando en tonos de gris. Un día de paso con alguna chica, mostrándole dónde creciste, apareció ella... tan bonita que partía la tierra. Del cachetazo no te acordás, pero sí de cómo vestía. Y te diste cuenta que nunca pudiste demostrarle lo que sentías.
Unos años depués la viste con un hombre y un bebé en brazos, se saludaron; y lo felicitaste al flanco (mientras te masticabas la envidia).
No mucho después la ves soltera de nuevo, pero vos estás recién casado, y te das cuenta que tu señora tiene los mismos ojos. Los tonos de voz son parecidos y las piernas. también.. ella es el diez y tu señora el ocho cincuenta. Para colmo se hacen amigas y semana por medio cae a tu casa. Entonces para no decirle a ella esas dos palabras (el famoso “te quiero”) te rajás a un asado con el grupito del laburo.
De aqui y de allá te cuentan cosas de ella, tiene sus historias; pero todos te dicen lo buena mina que es, lo que la lucha y cómo progresa. Decís poco, pero ella te gusta, aunque jamás te dé bola. Vos harías cualquier cosa por ella.
Es uno de esos malditos amores platónicos, que sufren los hombres que son demasiado honestos y correctos, que se hacen drama por esos sentimientos encontrados. ¿O será que somos medio boludos y que cuando las vemos perfectas no nos salen las palabras?  ¿Será que sólo vas poder explicarle las cosas cuando seas un viejo choto de sesenta?
Si embargo cada vez que ves su figura, aunque sea a cien metros, algo te pasa en la cabeza y el corazón, y se te traba en la garganta... porque de verdad la querés.
Y no podés evitarlo.

26 julio 2016

Sobre Mujeres


Eran cerca de las cinco cuando Javier escuchó el timbre de la puerta, con el mate en la mano, atendió.
- ¡Hola Segundo!.
- Hola che, vengo a tomar unos mates.
- ¿Nada más? -dijo Javier mientras frotaba la yema de sus dedos.
- ¡Eso también, interesado!
Sacudió el mate, le acomodó la bombilla y puso un plato de tostadas en la mesa.
- Una semana tarde...
- Y.. tengo una buena razón – y mostró una amplia sonrisa.
Javier pensó “ahí vamos” y le cebó al otro el primer mate.
- Estuve una semana en Pico, me atendió una enfermerita y me curó de unos calores...
- Ya me imagino.
- ¡No sabés! Una inyección diaria cinco días seguidos, y toda una experta. Flaquita, no muy alta...
“Otro relatito de sus aventuras” pensó Javier. Y así pasaron unos diez minutos de la tarde del sábado. Matías, al que gastaba siempre por su “segundo” nombre, era el conocido simpático que cada tanto pedía favores. Era del tipo de hombre que se enorgullecía de sus conquistas, y quería que se supiera de ellas. 
-No le hizo asco a nada, y me enseñó varias que no sabía. Muy buena la chica.
-¿O sea que te vas mudar a La Pampa y dejar de alquilarme la pieza?
-Lo pienso seguir haciendo.
-¡Entonces pagame, macho! -le dijo y le dio otro mate. -¿Sabés que pasó por acá?
-¿Qué cosa? -preguntó el otro, mientras abría un pequeño bolso deportivo.
-Celeste está soltera de vuelta, sacó volando al Freyre, descubrió que le puso los cuernos.
-La muerta se admira del degollado -y le pasó un sobre. 
-¿Cómo es eso?
-Tiene varios muñecos en el historial -y gesticuló, dando a entender que él estaba en la lista.
-¡Ah, bueno!
Matías sonreía, mientras Javier contaba el dinero del alquiler.
-Es buena mina. Si le pedís favores no tiene problemas... - y preguntó: -¿Y a vos, cómo te tratan las mujeres?
-No tan bien como a vos. -Dándose por satisfecho con el dinero.
-¿Alguna carne andás saboreando? 
-Sí, el jueves fuimos a Santa Rosa, estuvimos por Nuevo Origen y luego fuimos a ver a Kameleba y la noche terminó bien.  
-Dame detalles, boludo -Y como Javier no respondiò: -¡Ya sé, pintó trampa con la turca!
-¡No! Tiene veintinueve y vamos juntos a las clases de canto. Y con Ruth no pasa nada, nos conocemos mucho como para que pase algo.
-Deberías bajarle la caña,vos le gustás. -chupò ruidosamente la bombilla. -Yo te cuento de mis minas, contame de las tuyas.
Javier, moviendo la cabeza, se negó y tiró algo de la yerba.
-Me imagino que saliste con la Anais Tornero.
La bombilla cayó al suelo y por poco pasa lo mismo con la calabaza.
-¿Sigue usando body y portaligas?
-¿Segundo, si ya sabías de eso porqué me preguntás? Y no es de buen gusto decir eso.
-¿Acaso están de novios? No jodás, el pueblo no es tan grande y todos tenemos nuestras historias. Ya casi todas las de treinta se han contado que muy derecha no la tenés.
Siguió un momento de silencio, casi teatral, seguido de un crujido de nudillos; y un aplauso contra una mano a medio cerrar. Y unas sacudidas enérgicas a la calabaza del mate, para limpiar la yerba del polvillo.
Matías se dio cuenta que había hablado de más. Aprovechando el silencio Javier habló:
-Tenía que decirte algo; hace unos días llegó una profesora nueva para el secundario y cayó por acá.  Le mostré la pieza y le gustó, y me ofreció setecientos pesos más que vos.
-¿O sea que? -con una expresión de alivio e incertidumbre.
-Se la voy a alquilar a ella. Mañana venite a buscar el colchón, las sábanas y las lámparas rojas.
-¿Y está buena, al menos? -y en voz más baja: -¡Qué cagada!
-¡No cambiás más, eh? Agarrá el mate, cebalo y cambiemos de tema.     

   

19 julio 2016

Calle Tucumán



Es un poco narcisista, no lo puede negar; y tiene con qué.
La vemos caminando, mientras se dirige a trabajar; lleva un lindo bolso, que se balancea con cada paso que da. Vestida de cuero, con elegancia y distinción recorre la ciudad vendiendo seguros.
Cada tanto, mira las vidrieras, y se acomoda el pelo, como si padeciera algún tic. En realidad está fascinada con su nuevo color, un lindo tono entre rojizo y castaño, con amplias ondas y bien cuidado.
La mitad de los hombres que pasan le mira la espalda, no le importan, y sigue caminando. No le interesa que ese tipo del traje azul, por mirarle el calce de los pantalones, haya chocado con la mesita de un bar a la calle y caído enredado en dos sillas de madera.
Está buscando la dirección de su nuevo cliente, para y saca de su cartera la agenda. Sonidos agudos, seguramente silbidos; se repiten cada tanto.
Tucumán 1638... está a un par de cuadras, cruzando la calle, pasando frente a una construcción y... debería preguntar un poco, no conoce esta calle.
Mariana, su nombre es ése; camina sin prisa, disfrutando la mañana. Le gusta ver las vidrieras de los comercios, y en algún reflejo, arreglarse un poco. Le encanta el nuevo color, resalta sus ojos
Para en una librería a ver títulos y se queda un rato revisando novedades. De pronto su mirada se cruza con la de un empleado, lo ve enrojecerse y saludar. Ella le sonríe, le ha gustado. Se va, después de mostrarle, con un descuido; la blusa tan linda que lleva, que tan bien le queda. 
Apretó el paso frente a la construcción, le gusta el elogio, pero no las groserías.
Falta poco para llegar a la dirección del cliente; pero cuando va pasando frente a una óptica algo parece exigirle que se detenga. Mira en varios lugares hasta que descubre unos preciosos, grandes y sexies anteojos ahumados, que piden escaparse de vidriera y pertenecerle. Busca la billetera. Y a la vez.. piropos subidísimos de tono llegan desde la calle, hacen impacto en ella; y eso la hace reaccionar...
Se da vuelta para ubicar a esos caraduras, y los ubica centésimas de segundo antes que el auto de ellos se incruste contra otro que sale de un garage. Ruido de chapas rotas, faros hechos pedazos, un parabrisas astillado y una bolsa de aire explotando. Mariana se queda viendo la escena, el conductor del beeme baja, y la mira con odio.
Ella no necesita más, le muestra su dedo mayor extendido, y luego entra a comprarse sus anteojos nuevos.

13 junio 2016

Después de la Oscuridad


Sergio, a las nueve de la mañana, sentado en su butaca con ruedas; disfrutaba del retorno a su hogar, y del sabor del café, el tiramisú y del jugo de naranja exprimido. Era un sencillo placer que podìa volver a permitirse; ya era hora.
Un poco de polvo en la repisa de los libros era bienvenido, ya estaba cansado de tanta pulcritud aséptica. Y le encantaba volver a ver los paisajes de Irlanda en su pared; y pensó en unas vacaciones allí; si mejoraba podía ir.
Oyó una puerta abrirse, unos pasos; él preparó otra taza de café, con unas gotas de crema.
“¡Hola, amor!” seguido de una caricia sobre el cabello de medio centímetro que crecía con fuerza. “No está nada mal, es un buen desayuno”. Después un largo beso, miradas.
“Quiero mostrarte algo” le dice después... entonces, con un dolor intenso de sus piernas desacostumbradas, se levanta.
Y se tienen ellos dos, juntos; después de encarar y superar esa mancha en los huesos. Juntos, traspasando la adversidad. Llenos de emoción, abrazados; y Sergio la cubre de besos...
Ana, nada más, ni nada menos que Ana, lo único que necesita. Los labios de ella, la presencia de ella, su corazón y los ánimos que le da. Aún a través de la oscuridad.


30 noviembre 2012

Calentando los dedos...


Se supone que este blog debería mostrar algunos textos mìos, contar sobre mi aficiòn a la literatura de fantasìa y ciencia ficciòn, mostrar mis impresiones sobre otros autores y libros, y algùn que otro tema musical que me guste.
Pero este pobre blog estuvo a punto de perderse, porque a quien lo escribe le pasaron cosas muy pesadas en este 2012; con una diferencia de cinco meses perdì a mis padres. Vivì en una ciudad que abrìa mis ganas y esperanzas; y tuve que volver un pueblo que jamàs me gustó. Pude comprobar en mí mismo la dificultad de salir de esquemas mentales que no son sanos; y lo sigo intentando (con algo de éxito).
Aunque casi nadie lea esta catarsis en este blog, esta mìsera isla de letras perdida en el ocèano de internet es mìa, y es una parte de la cosas que me salvan y me hacen bien. Escribir se me da bien, quiero demostrarles eso y que disfruten leyendo cada cosa que escriba de aquì en adelante.
Me llamo Eduardo Lagos, a veces me identifico como Andrés Diocares y el seudónimo "The Cuentist", que salió de una casualidad, me encanta.
Este blog salió de mis notas, y pronto vendrà otro. En adelante, volveré a hablar de fantasía, ciencia ficción, autores, libros, series y más cosas. Les preguntaré cuánto les gusta lo que escribo... Quédense a la espera, porque esto se va a poner cada vez mejor.

16 noviembre 2012

Y un dìa volvì...


Y aparecì, despuès de un tiempo largo, con la vida cambiada, sintiendo la tristeza y deseando ser quien  cante la canciòn.  En realidad un allido sonarìa mejor afinado que mi voz asì que les dejo este tema. 

Babasónicos - El Colmo


29 febrero 2012

Princesa

Pasó bastante tiempo, con una pèrdida dolorosa y cambios fuertes en mi vida . Y un par de semanas pensando en còmo retomar el blog. Finalmente encontrè algo bonito que habìa puesto en la red social màs famosa (donde pasò casi desapercibido)





Princesa

Había estado durmiendo una larga y deliciosa siesta en su lugarcito fresco y preferido.
El canto de un pájaro la despertó; ella se desperezó y estiró.
El agradable sonido provenía del manzano del patio, y el cantor estaría oculto en la maraña de hojas verdes. Ella quería verlo. Estuvo rondando el árbol y al fin saltó al gran banco de hierro pintado. Los almohadones blandos invitaban a una nueva siesta. Pero ella estaba hipnotizada por el canto y siguió buscando al ave, para verla en su refugio de hojas.
Pasó media hora y al fin lo pudo ver, un ruiseñor cantando con maestría. Ella se incorporó, fijando su vista y estudiando las ramas del árbol, sin moverse demasiado.
Y el pájaro dejó de cantar, dio vuelta varias veces su cabeza mirando hacia abajo. ¿La presentía? Intentó unos trinos y salió volando.
Ella bufó, frustrada. Se removió en el almohadón y se acomodó para dormir otra siesta.

- - -

Primeras, y más frescas, horas del día. El momento preferido de la Princesa para recorrer sus dominios, un palacio de muchas habitaciones y un gran parque con lago incluido.
Camina, curiosea, corre y se fija si algo está cambiado.
Y en uno de esos paseos la ve, se acerca y la otra no se va. Es jovencita, linda y tranquila y saluda con educación. Se quedan juntas un rato disfrutando el sol de la mañana. Luego caminan un poco más, mirándose con cuidado, no se lo dice, pero le parece agradable.
Una voz llega del palacio vecino, un sirviente grita un nombre. Ana, se llama la extraña, que se disculpa y acude al llamado.
Princesa vuelve su ronda, contenta, le gustan las visitas.

13 diciembre 2011

I probably would...


"Y si pudiera...
y abandonado a mis propios recursos, quizà podrìa
abandonado a mis propios recursos, quizà podrìa
Oh, si quisiera..."
(Estribillo de Left to my own devices)

El pegadizo estribillo de la canciòn que puse antes, traducido con algo de acierto y un cuarto de habilidad  (las correciones son bienvenidas). En realidad toda la canciòn habla de las acciones que tomamos y la actitud con que las encaramos. Se parece demasiado a lo que hago.
Tdo esto viene a que durante el mes pasado debì haber alcanzado las cincuenta mil palabras del Nanowrimo... en realidad apenas llevo arañado un tercio de esa cantidad. Habia empezado bien, de verdad. Pero diversos problemas, tràmites, visitas de parientes y minucias asì fueron dejando a un lado mi novela. Hubos dìas que no escribì nada y mi promedio fue bajando a mil, ochocientas, quinientas palabras y... menos aùn. Tanto que me dio hasta vergûenza seguir actualizando el contador con mis progresos.
Al mismo tiempo compañeros y compañeras de foro pasaron la escoba en el rsto del Nanowrimo, haciendo ¡màs del doble de las palabras recomendadas! Sí, màs de cien mil plabras en un mes, el equivalente de una novela (corta). Asì que tuve que sumar a mi vergûenza una sana envidia y un deseo que en la pròxima ediciòn pueda acercarme un poco màs a ellas. (Ninochtka y Adunafael, me refiero a vosotras :)
Pero tanta procrastinaciòn literaria no ha sido tan dañina Estuve leyendo algo de fantasìa tras bastante tiempo sin hacerlo. Me leì serie completa de "Prìncipe de Nada" de Richard Scott Baker, los tres primeros y conseguì los siguientes en inglès. Es una de las series por las cuales la fantasìa està dejando deser un "gènero menor" Pero le encontrè varias aristas criticables Y no estoy seguro que me guste. Serà la primer reseña de este blog.

10 diciembre 2011

Excusas...

Soy muy amplio ern mis elecciones musicales, y los Pet Shop Boys son uno de mis greupos preferidos. 
Sobre el tìtulo de la entrada; bueno... las darè en un pròximo post. Ahora disfruten la  mùsica

Lef to my own devices - Pet Shop Boys

21 octubre 2011

1% Inspiración, 99 % Transpiración


Podemos creernos que el escritor (y otras profesiones liberales – artísticas) sólo crea cuando tiene un ramalazo de inspiración, o cuando le llegan las instrucciones de una musa. Pero no es así, Escribir es otro trabajo como cualquier otro trabajo y se mide en palabras escritas por día, palabras que se van acumulando para formar poesías, cuentos, relatos, novelas. Para poder hacer eso es necesario crear un hábito, armarse de constancia, y juntar motivación para encarar el trabajo día a a día .
Justamente, hay un ejercicio de escritura creativa que se ha venido haciendo popular y del que voy a participar este año que se llama NaNoWriMo. Es una sigla en inglés (de National Novel Writing Month) que significa “Mes Nacional de Escritura de Novelas” propone que durante treinta días el autor escriba dos mil palabras diarias de media , o que al final tenga un mínimo de cincuenta mil palabras escritas. No hay premios, salvo el orgullo de haber parido un hij@ literario. Hay muchas formas para mantenerse motivado y trabajando, entre otras mail de escritores consagrados animándote.
Justo lo que ando buscando, probar e internalizar ese ritmo de escritura al que he escapado por años, porque creía en esa tontería que dije al comienzo. Por lo que sé esas dos mil palabras son duplicadas cuando un escritor profesional se pone manos a la obra. Tendré que mantenerme motivado por un mes (noviembre completo) y escaparle a la tentación de revisar cada detalle. Debo escribir, escribir y escribir, a y fin de mes tendré una novela en bruto para ir puliendo.
Es un ejercicio estupendo y los invito a participar, que recomiendo. Falta poco tiempo para inscribirse (en www.nanowrimo.org) comienza el primero de Noviembre, apúrense.